domingo, 7 de septiembre de 2014

La transcripción gráfica de las dimensiones y de la forma

Hasta mediados del siglo XVII, el proceso de construcción de buques se desarrolló a partir de métodos empíricos. El carpintero naval trazaba la roda y procedía a la ejecución del casco según las indicaciones que se le habían dado; es decir, seguía un esquema adoptado por generaciones de constructores anteriores e imprimía al buque su característica marca personal, su firma.

La necesidad del proyecto naval

Con la intesificación de los viajes entre Europa y América, la construcción náutica pasó por un período de gran avance, dejando de depender únicamente de la experiencia y evaluación del carpintero. Así, se hizo necesario establecer unas normas comunes para la realización de buques que permitieran a los constructores navales hacer frente, con la rapidez necesaria, a la creciente demanda de embarcaciones.
Paralelamente, estos profesionales se fueron especializando; los buques de transporte, de echo, fueron cada vez más grandes y alcanzaron una nueva capacidad de carga, lo que reducía los costes de transporte. Asimismo, desaparecieron los espacios que antes se destinaban a alojar un pesado armamento defensivo (y al personal correspondiente).
En consecuencia, fue necesario mejorar la construcción de buques de guerra que, en caso de necesidad, ofrecieran protección a la totalidad de la carga contra la piratería y contra las acciones de las naciones beligerantes que pretendían atacar el comercio rival.
Como respuesta a esta exigencia, el uso de un proyecto naval se difundió progresivamente; los primeros dibujos que indican las reglas sobre las dimensiones y forma del casco datan de la primera mitad del siglo XVII.
La Imagen 5 es la reproducción de un diseño original inglés de 1664 y constituye uno de los proyectos navales transferidos a papel más antiguos que se conservan en la actualidad.
En este dibujo están representados el perfil longitudinal, la cuaderna maestra (la situada en el punto de manga máxima), así como la posición exacta de cada cuaderna.


La representación gráfica de las dimensiones más importantes

Cuanto más compleja se hacía la construcción del buque, más necesario era proveer al carpintero naval de informaciones detalladas sobre las dimensiones.
La Imagen 6 presenta en detalle las medidas esenciales que se entregaban al constructor naval.
1) Eslora total: Longitud de la embarcación desde el punto extremo del codaste hasta la parte anterior     de la roda de la proa, excluyendo el espolón (en algunos proyectos la longitud total también incluía     el espolón).
2) Eslora de flotación: Establece la intersección del buque sobre la línea de flotación.
3) Línea de flotación: Separa la obra viva (la parte sumergida) de la obra muerta (la parte por encima     de la superficie).
4) Eslora de cuaderna maestra: Indica el ancho máximo interno del buque y representa una dimensión      útil para calcular el tonelaje.
5) Manga: Mide la intersección transversal máxima del casco, incluido el enchapado.
Además de las dimensiones arriba mencionadas, los diseños también ilustraban las cubiertas, indicadas con letras en la Imagen 6.
A) Batería: En el caso de que el buque tuviera más baterías, la primera es la cubierta: se trata de la            medida más habitual, dada su importancia, en los proyectos para la construcción de buques de            combate, desde los de madera hasta los primeros ejemplares de casco metálico.
B) Segunda cubierta de baterías: Si fuera necesario, las que siguen serían dispuestas en orden                    secuencial como tercera cubierta de baterías y así sucesivamente.
C) Cubierta principal: Corresponde a la longitud del buque visible desde arriba.
D) Bodega: Siempre está presente en los buques con más de un puente, ya que un calado elevado no        permitiría su instalación.
La cubierta principal también puede complementarse con una estructura adicional: la cubierta superior (E), donde a veces se apoyan el castillo de proa y el castillo de popa (F). Se indican otras dimensiones necesarias para la construcción del buque, como "pp AD", "perpendicular a la popa", y "pp AV", perpendicular a la proa". Estas rectas son las que cruzan la línea de flotación formando un ángulo recto, solamente dentro de las estructuras de popa y de proa (ver Imagen 6). En el siglo XVII, era habitual dividir en dos el diseño de la sección transversal del buque (ver Imagen 6, a la derecha). En la mitad izquierda de la imagen, está trazada la parte trasera del buque, que define la mitad hasta la popa ("AD"); la mitad derecha del dibujo, a su vez, muestra la parte delantera del buque, que define la mitad hasta la proa ("AV").



miércoles, 30 de abril de 2014

Buques de guerra: categorías y clasificaciones

La época comprendida entre la segunda mitad del siglo XVII y principios del siglo XIX presenció el nacimiento, la rápida consolidación y el perfeccionamiento técnico de un tipo especípico de buque de guerra: el navío de línea. Especialmente bien logrado, tanto desde el punto de vista náutico como por su capacidad de combate.

Tipologías de buques

Con el término "navío de línea" se define un tipo específico de buque de guerra. Esta expresión fue introducida en la jerga de los marineros cuando, en 1653, un almirante inglés, por petición de  Oliver Cromwel, ordenó a los buques de guerra que combatieran en línea (una larga fila de buques alineados proa con popa) para desplegar la máxima potencia de fuego de artillería situada a lo largo de ambos costados. La disposición de los buques concentrados de esta manera podía obtener efectos devastadores. La elección de este modo de combate tuvo una influencia significativa en la proyección y construcción de los buques destinados a este tipo de confrontación, definidos desde entonces como "de línea". A partir del momento en que los criterios seguidos en la construcción de buques pasaron a ser los mismos (todas las armadas europeas adoptaron la formación en línea), los veleros empezaron a parecerse en líneas generales. Sin embargo, hay distinciones muy concretas basadas en el número de cañones que los arman, lo que origina clasificaciones específicas.

Órdenes y clases

A finales del siglo XVII, el navío de línea de las grandes potencias navales se subdividía en seis categorías, también denominadas órdenes o clases.
Las primeras cuatro clases abarcaban los buques armados con un número de cañones de entre 50 y 120, distribuidos por dos o tres cubiertas, designadas como "baterías"; estos veleros eran concebidos específicamente para combatir en línea y representaban el núcleo más importante de la marina de guerra. La quinta clase comprendía las fragatas, buques con una sola cubierta de batería y que podían operar en formaciones de diversos tipos y con modalidades autónomas. En la sexta clase se encontraban los buques de dimensiones menores, pero con un número de cañones que se mantenía en 24. Los veleros que pertenecían a la primera clase se destinaban en general a los almirantes y comandantes de escuadra: tenían entre 91 y 120 cañones, distribuidos en tres cubiertas. En la segunda clase estaban las embarcaciones comandadas por oficiales de alto rango. Estos buques disponían de un número de cañones de entre 81 y 90, repartidos en tres cubiertas. Las embarcaciones clasificadas en la cuarta clase eran las menos armadas entre las de formación en línea: tenían 50 cañones en dos cubiertas.
Durante el siglo XVIII, las embarcaciones de 50 cañones en dos cubiertas fueron sustituidas por las fragatas, que, a pesar de tener igual número de bocas de fuego, se caracterizaban por la disposición de la artillería en una sola batería.
Solamente en España la denominación de los buques tuvo algunas variantes. Se designaron como "navío real" aquellos que tenían entre 74 y 90 cañones, y "tres cubiertas" a los que tenían entre 90 y 120 cañones. También se construyó un único ejemplar de cuatro cubiertas, el Santísima Trinidad, que fue armado con 140 bocas de fuego.


Las embarcaciones menores de la época

Naturalmente, además de los buques de guerra propiamente dichos, había un gran  número de pequeñas embarcaciones de estilos diversos. Aunque este manual trata exclusivamente de los buques de guerra, para que se tenga una idea aproximada de los tipos de unidades navales que atravesaron los mares desde el siglo XVII hasta principios del XIX, la Imagen 4 ofrece una panorámica de algunos de los tipos de buque de vela más difundidos en la época.
Las grandes batallas "en línea" preveían un enorme despliegue de fuerzas y una organización compleja que forzaba a las flotas involucradas a usar embarcaciones menores, frecuentemente no armadas, con fines logísticos. Muchas de estas embarcaciones eran utilizadas por los servicios postales y de enlace, otras como mensajeras o vigías, sin dejar de mencionar el abastecimiento de alimentos y municiones y el transporte de tropas. En todas estas actividades se utilizaban las embarcaciones adecuadas al servicio y adaptadas a sus finalidades (la elección se hacía en función de sus cualidades de velocidad, de maniobra y de capacidad). Por lo que parece, estas pequeñas embarcaciones también eran las preferidas por los grupos de piratas que infestaban el Mediterráneo, siendo el jabeque la más temida de todas.